A pesar de sus diferencias eran las mejores amigas de todo el mundo, podían pasar horas de horas y para ellas el tiempo nunca les alcanzaba, se divertían tanto cuando estaban juntas que lo único que deseaban era poder tener mas tiempo para estar reunidas.
Lula, Tefy, Marilu, Paula y Rocío juraron ser siempre las mejores amigas, y estar allí para cuando la otra la necesitara.
Nadie se podía imaginar como podían ser amigas, y como era que a pesar de todo el tiempo que pasaban juntas, no se aburrían ni se peleaban como todas las demás niñas lo hacían.
Roció era la más escandalosa de todas, con su particular voz vivía
Llamando a distancias a sus amigas, le encantaba todo lo que tenia que ver con bulla y con desorden, era la organizadora de todas las fiestas que tenian, era el alma de la fiesta y no podía estarse quieta ni un segundo. El estudio no le preocupaba ni le gustaba mucho pero a pesar de esto no se sabe si por su suerte o por su inteligencia escondida no andaba mal en sus clases. Con sus cabellos largos y rojizos cautivaba a todos los que las conocían.
Paula era la más tranquila de las cinco, le encantaba leer, era muy aplicada en sus clases y de vez en cuando era un poco gruñona, aunque en el fondo era una niña ,muy dulce y cariñosa y era muy querida por sus amigas. Con sus ojos azules como el mar y su pelo rubio trataba de enseñarles a sus alocadas amigas que no todo en la vida era una fiesta. Era muy ordenada y nunca faltaba a alguna sita que ya estuviera prevista fuera cual fuera la ocasión, especialmente si de su clase de natación se trataba.
A Marilu le encantaba vestirse a la moda, adornar su pelo, sus manos y su cuello con los más bellos brillantes de todo el lugar, la música era su pasión y al igual que a Roció las fiestas le encantaban. Sus lentes del sol en sus pequeños ojos no podían faltar, eran parte ya de su personalidad. Le apasionaban los bailarines y estar en los conciertos mas alegres de todos.
Si hablamos de Tefy y de las fiestas tampoco se quedaba a tras, amaba la música y todo lo que tenia que ver con ella aunque a veces sus amigas dudaban si lo que le apasionaba era la música o los músicos, pero era imposible que ella faltara a un concierto de sus cantantes favoritos. Era una amiga muy especial y no dudaba en defender a cualquiera de sus amigas.
Lula era la más cariñosa de todas, le encantaba recordarles a todas lo especiales que eran y que ella las quería mucho, siempre estaba sonriente y al igual que Roció no podía estarse quieta ni mucho menos callada por un momento, hablaba tan rápido que a veces no se le entendía lo que decía, el estudio tampoco era su fuerte pero para el tema de las fiestas era muy aplicada. Aunque era un poco torpe en sus movimientos le encantaba bailar y mover de un lado a otro sus largos cabellos negros.
Eran inseparables e inigualables, al pasar no había quien no volteara a verlas y se quedara impactado con ese algo especial que nuestras niñas tenian. Nadie lograba descubrir que era lo que las hacia tan especiales pero sabían que algo en ellas había que no poseían las demás.
En el pueblo donde vivían había una niña muy malvada que no podía soportar no ser el centro de atención de todos, y que no descansaría hasta lograr separar a estas 5 amigas, era una niña no muy agraciada un poco encorvada y muy mal hablada, que hasta miedo les daba algunas.
Un día lluvioso, la malvada niña ana decidió hacer un malévolo plan para terminar con la amistad de las niñas.
Las 5 niñas se juntaban todas las tardes luego del colegio en su casita del árbol, pero no era una casa del árbol cualquiera esta casa tenia algo especial, algo bello la iluminaba de día y de noche un resplandor especial la rodeaba.
Las niñas tenian en este árbol un cofre al que le llaman el cofre del secreto en donde escondían su más grande secreto, algo que solo ellas sabrían y nadie más debería saber.
Ese día las niñas se juntaron como de costumbre y abrieron cuidadosamente su cofre del secreto, y sacaron su tesoro adorado, su libro de magia que todas las tardes les enseñaba trucos increíbles con los cuales se divertían.
Las niñas estaban tan emocionadas que no se dieron cuenta que la malvada Ana las estaba vigilando desde otro árbol y que se había dado cuenta de cual era su gran secreto.
Al anochecer las pequeñas guardaron el libro en el cofre y volvieron a sus casas.
Cuando Ana vio que no había nadie en la casita del árbol, subió, abrió el cofre y se robo el libro de las niñas.
A la mañana siguiente cuando estaban en el colegio Ana comenzó a molestar a las niñas y les gritaba que eran unas brujas, que eran malas y que iba hacer que las expulsaran del colegio.
Las niñas se asustaron al escuchar lo que la malvada niña les gritaba en frente de todos, ya que nadie conocía el secreto de que tenían poderes y que eran unas pequeñas brujas.
Cuando las clases terminaron las 5 niñas corrieron a la casa del árbol a buscar su libro y lo único que encontraron fue una pequeña nota que decía: No lo van a volver a ver brujas locas.
Lula comenzó a llorar se sentía muy triste y no podía imaginar que pasaría si alguien descubría como utilizar los hechizo y en vez de utilizarlos para hacer el bien los usaban para hacer el mal.
Paula y Roció se acercaron a Lula y le dijeron que se tranquilizara que todo saldría bien y que nadie iba a descubrir como utilizar el libro, por que solo podían utilizarlo las personas que tenían los poderes especiales.
Marilu y Tefy se enojaron mucho y decidieron hacer un plan para lograr que Ana les devolviera su tesoro.
Juntas planearon hacer un gran hechizo para hacer que Ana les devolviera el libro. Hicieron una pócima secreta mezclando polvos de verdad amor y caridad, características que le hacían mucha falta a la malvada niña, ya que estaban seguras de que si lograban hacer que Ana fuera una niña buena y amorosa les devolvería su libro y todo volvería hacer como antes.
Salieron de la casa del árbol decididas a enfrentar a Ana, fueron a su casa y Ana salio con el libro en sus manos y una vela encendida y les dijo que si no le enseñaban a usarlo lo quemaría y no lo tendrían nunca más.
Tefy y Marilu intentaron quitarle el libro a Ana pero no lo lograron, Paula intento hablar con ella y convencerla de que se lo devolviera, pero a Ana no le importo que estas estuvieran enojadas, estaba dispuesta a terminar con su tesoro si las brujitas no le enseñaban a utilizarlo.
Mientras Tefy, Marilu y Paula intentaban quitarle el libro, Roció y Lula idearon un pequeño plan para engañar a Ana y lograr conseguir su tesoro.
Roció le dijo a Ana que le enseñarían a usar el libro pero que por favor no lo quemara, y Lula le dijo que lo harían si les prometía no utilizarlo para hacer maldades a las personas.
Ana haciendo clavito les prometió lo que le habían pedido.
Rocío le dijo que solo podían enseñarle a usar el libro en la casa del arbola si que todas se dirigieron a la casa del árbol
Cuando ya todas estaban sentadas en su alfombra donde hacían sus conjuros Lula le comenzó a dar los pasos para utilizar el libro, le dijo que debía quitarse los zapatos, que debía cerrar los ojos y tomar un poco de la pócima que le iban a dar.
Ana no estaba convencida de esto ni creía en lo que Lula le decía a si que les dijo que lo haría si ellas también lo hacían así que todas decidieron hacerlo también.
Se quitaron sus zapatos, cerraron los ojos y bebieron un sorbo de la pócima que habían preparado. Cuando Ana bebió de la pócima inmediatamente una nube negra se puso sobre su cabeza y Ana callo desmayada en la alfombra de las brujitas.
Todas se preocuparon cuando esto ocurrió y no sabían que hacer, se sentían muy culpables por que como también habían bebido de la pócima eran mas buenas todavía y no sabían que hacer.
Paula las tranquilizo y les dijo que eso era normal que ella lo recordaba de sus clases de hechicería con su maestra Rocindal, que pronto se recuperaría y si el hechizo funcionaba seria una mejor persona, que no seria del todo buena por que había bebido poco de la pócima pero que no le sucedería nada malo.
Como todas confiaban mucho en Paula y en lo que decía decidieron esperar y mientras Ana se despertaba guardaron en otro lugar su tesoro.
Cuando Ana se despertó no se recordaba que hacia en la casa del árbol con las 5 niñas, pidió perdón por si había causado alguna molestia, se despidió cortésmente de todas y con cuidado bajo del árbol y volvió a su casa un poco confundida.
Las 5 brujitas ser rieron de lo que había pasado y se pudieron a brincar de la felicidad.
Paula a pesar de que estaba muy contenta como sus otras 4 amigas les dijo muy seria: Esto no puede volver a pasar, debemos deshacernos del libro o esconderlo donde nadie nunca lo pueda encontrar.
Las pequeñas brujitas decidieron que lo mejor era que escondieran el libro en donde un día lo habían encontrado, que era momento que otras brujitas disfrutaran del el, que ellas ya habían aprendido muchas cosas hermosas y que nunca se olvidarían de el libro y de su contenido.
Esa noche fueron a la orilla del mar, la luna estaba redonda como una gran pelota y brillaba tanto que alumbraba todo el cielo, igual como la noche que habían encontrado el libro. Cantaron la bella canción que esa noche estaban cantando y un bello delfín se acerco a la orilla, pusieron el libro en su cola, se tomaron de las manos, y comprendieron que la magia la llevarían siempre en sus corazones y que el libro estaría en buenas manos ya que solo a las brujitas buenas y de gran corazón el bello delfín les daría el libro. Volvieron a cantar la canción y observaron como el pequeño animalito se sumergía y se alejaba de la orilla.
Ana ya no era tan malvada como antes, ahora intentaba ser una mejor niña cada día.
Nadie en el pueblo volvió a comentar sobre las brujitas.
Y las 5 brujitas seguían juntándose en su casa del árbol, recordaban viejos momentos y disfrutaban de todo lo que el libro les había enseñado.
Fin